Al día siguiente, Austin abrió los ojos despacio, sintiendo la cabeza pesada pero la mente despejada como si hubiese dormido durante semanas.
La fiebre finalmente había cedido, llevó la mirada a su alrededor, lo primero que vio fue a Harper, quien se encontraba sentada en una silla junto al borde de la cama.
Fácilmente se podía ver que estaba cansada, tenía la cabeza sobre sus brazos cruzados cerca de él.
Al notar que él se movió, Harper se incorporó de inmediato, frotándose los ojos cansados.