A pesar de la respuesta de Harper, Austin no se dio por vencido; en la ausencia de Harper estaba viviendo un verdadero calvario, su propósito era encontrar el perdón de la mujer que había hecho que fuera un hombre diferente.
Día tras día, Austin continuaba esperando a Harper frente a la puerta de su edificio, sin importar que ella lo rechazara una y otra vez con la misma indiferencia.
La apariencia de Austin había cambiado, ahora la barba marcaba con claridad lo mal que la estaba pasando en el