Mundo de ficçãoIniciar sessão—Ya te dijo tu hermoso segundo nombre —interrumpió Margarita, conociendo la furia de su madre.
Julieta se rio con amargura.
—La perra está bien, madre, y ya deberías saber que, no hay nada bueno o malo, el pensamiento lo hace así —dijo Julieta, citando a su amado Shakespeare—, si tú piensas que un pene de juguete es







