Algo roto.
Algo que no podía ocultar.
Se puso de pie lentamente y caminó hasta el espejo. Se observó con detenimiento, como si intentara reconocerse.
—Sigues siendo tú… —murmuró—. Sigues siendo fuerte.
Pero incluso esa afirmación sonó frágil.
Porque la verdad era otra.
Estaba cansada.
Cansada