Capítulo 123
La tarde en Jeju caía con suavidad, envolviendo la pequeña casa en una luz dorada que se filtraba por las ventanas como un susurro cálido. Afuera, el viento movía ligeramente los árboles, y el aroma dulce de los pasteles recién horneados aún flotaba en el ambiente, mezclándose con la calma que parec