Helen suelta a la mujer ejerciendo más fuerza en el empuje y avanzó hasta la habitación que utilizaría. Mientras que Ailén quería destruirla, acabarla, no obstante era consciente de que lidiar con Helen era un problema mayor, contaba con la protección de los padres de Alexander.
— ¡Te odio! Como deseo que te mueras ¿Por qué no fui yo la nacida en la Familia Curossu? ¿Por que? Eres una maldita, sin embargo; juro que voy a acabarte Helen— Las ganas de llorar eran insostenibles, sus manos se cierr