Nueve años antes…
Eduardo
Un año.
Un maldito año desde aquella mañana en que todo se derrumbó.
Eduardo observaba por la ventana del avión mientras el cielo gris de São Paulo se acercaba.
La ciudad lo devoraba de regreso — el concreto, el tráfico, el nombre de la familia Braga estampado en cada edificio que prefería no volver a ver nunca más.
Un año desde que su abuelo lo arrancó del hotel, aún aturdido, confundido, con su sabor en la boca.
Vivian.
Recordar el nombre aún dolía.
La escena