Vivian
El sol de la tarde se filtraba por las persianas abiertas, y Vivian sentía el calor de la luz sobre su rostro, como si el mundo se burlara del frío que llevaba por dentro.
Dos días desde el alta.
Dos días intentando convencerse de que todo estaba bajo control.
La enfermera le había dicho que necesitaba reposo, pero la idea de seguir en casa de sus padres —y ver la preocupación en los ojos de todos— la asfixiaba.
—Ya he dado demasiados problemas —murmuró cuando su abuelo insistió.
Necesi