– Chloe que alegría – me abrazo sin dejar de sonreírme en ningún momento llenándome de mimos cariñosos como si no me hubiese visto en muchísimo tiempo e incluso se le escapan un par (o quizás un mar) de lágrimas, Dylan le cedió su puesto en el sillón junto a mí y Elena se sentó con el sobre sus piernas – No sabes cuánto le pedí a Dios por esto, lo que les ocurrió a ambos fue terrible pero finalmente ha acabado y te tenemos a salvo ¿Cómo te sientes querida?
– Bien, el doctor me ha realizado un