CAPÍTULO 138
Camila no quiso esperar ni un segundo. Apenas salió de la mansión, tomó el auto y manejó a la casa de Santiago.
Quería enfrentarlo antes de que esa situación creciera más.
Cuando él abrió la puerta, no alcanzó a decir ni una palabra. Camila levantó la mano y le dio una cachetada tan fuerte que Santiago retrocedió.
—¿Qué demonios te pasa? —dijo él, tocándose la mejilla.
—No te atrevas a hacerte el inocente —respondió Camila, temblando de rabia—. ¿Cómo se te ocurre meterte con mi h