Capítulo 43

Si buscas la perfección nunca estarás contento (Anna Karenina, Leo Tolstoy)

Se despertó cuando el sol estaba muy alto en el cielo, después de retorcerse unas cuántas veces por la pesadez de dormir con alguien más en una sola cama y ni siquiera recuerda haber dado vueltas en la cama como acostumbraba hacer.

Sus extremidades doloridas y el dolor punzante en su entrepierna fueron las causantes del despliegue de sus ojos.

¿Qué hora sería? ¿Por qué le duele tanto el cuerpo?

Las imágenes de la noche
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