Capítulo 85
El martes amaneció gris, como si la ciudad hubiera decidido no levantar cabeza después del lunes. Me desperté antes que el despertador, con el cuerpo pesado y la mente todavía dando vueltas a la discusión de anoche. Sebastián dormía a mi lado, de espaldas, la respiración profunda y lenta. No me habí