Capítulo 238
Me quedé quieta un rato más, escuchando el latido pausado de su corazón bajo mi mejilla. El sol ya empezaba a entrar con más fuerza por las rendijas de las cortinas, pero yo no tenía ninguna prisa por moverme. Ese minuto se convirtió en cinco, y los cinco en diez. Era como si mi cuerpo se hubiera ne