Cada vez que intentaba concentrarme en un correo, la pregunta volvía como un eco ¿y si sí? ¿Y si hay un positivo esperando en esa prueba que aún no he comprado? ¿Y si él se entera hoy, de golpe, porque no pude aguantar más?
Miré el reloj: 8:47. Faltaban horas para el almuerzo.
Sebastián salió de s