Capítulo 136
El despertador sonó a las seis como un martillo contra cristal. Me incorporé de golpe, con el corazón ya acelerado antes de que mis ojos se acostumbraran a la luz gris del amanecer. Sebastián gruñó algo ininteligible y extendió el brazo para apagar el ruido, pero yo ya estaba de pie, tambaleándome h