Capítulo 48. El legado de Tamara.
—Lamento que tengas que ayudarme en esto —dijo Bárbara con tristeza, abriendo la puerta del apartamento de su madre. Había pasado un mes desde que Tamara había muerto y Bárbara tenía que encargarse de vaciar su apartamento. —El servicio limpió la cocina y el baño, les pedí que desecharan toda la comida y los productos de aseo personal, pero queda toda la ropa, zapatos, joyas y documentos y de eso tenemos que encargarnos nosotras.
—No te preocupes, hermanita. Estoy aquí para apoyarte —respondió