Capítulo 11. Gracias, papá
―¡Te casaste con el enemigo! ―exclamó Samuel con sorpresa, su voz retumbando en la lujosa sala.
El tenso silencio que siguió fue roto por la respuesta desafiante de Ava, quien sostuvo la mirada de Samuel sin titubear.
―¡Oh! Te aseguro, Samuel, que Ethan y yo no somos enemigos. De hecho, nos hemos vuelto muy cercanos, ¿no es cierto, amor mío? ―preguntó dirigiendo una mirada ardiente a su esposo, su voz adquiriendo un tono ronco que llevaba consigo un toque de complicidad.
Ethan, de pie junto a