Ezran
El sueño no fue más que una breve tregua, un eclipse en la noche aún joven. Estaba dormitando, envuelto por su aliento y el ritmo apaciguado de su corazón contra el mío, cuando un movimiento me saca de mi letargo. Su mano, ligera y sin embargo ardiente, se desplaza sobre mi torso. Sus dedos trazan círculos lentos, titubeantes al principio, luego más seguros, como si redibujaran las fronteras de un territorio recién conquistado.
Bajo la mirada. Ella ya me mira, su rostro bañado por el resp