CAPÍTULO 94
—¡María!
Salí corriendo detrás de ella, con el niño todavía en brazos, sintiendo el corazón latiendo muy rapido contra mi pecho
—¡Espera! —le gritaba temblorosa.
Pero no se detuvo.
La vi subir a un vehículo negro. Cerró la puerta sin mirarme siquiera. El carro arrancó de inmediato.
Me quedé en medio de la calle, respirando agitada, sin saber qué hacer con el pequeño en brazos
Miré al niño, estaba tranquilo… demasiado tranquilo, no lloraba solo coloco su cabecita en mi hombro.
—No t