CAPÍTULO 27
Steve se quedó mirándola como si no pudiera entender lo que acababa de escuchar. Negó con la cabeza varias veces, respirando agitado.
—Eso no es posible —dijo con seguridad—. Cuando estuvimos juntos hace tres meses yo me cuidé. Lo sabes, no puede ser mío.
María no se inmutó, sacó un sobre doblado de su bolso y lo dejó sobre la mesa.
—Los métodos fallan, Steve —respondió con frialdad—. Aquí está la prueba. Estoy embarazada. Y la fecha coincide. Lo quieras o no eres el padre. Pero si