Carina se había quedado incrédula, el como la había llamado jamás se lo había esperado, no al menos por ahora. Así la llamaba cuando empezaron a salir, donde la puso como apodo "rubí" por su elegancia, delicadeza y hermosa piedra. Decían que el rubí era el diamante más costoso y elegante del mundo, que era una piedra difícil de conseguir ya que mucho no podían pagarla. Así veía al principio a Carina, un diamante difícil de conseguir.
Mariano seguía observándola sin quitar esa sonrisa brillante