Franco seguía durmiendo, los chicos pudieron pasar un poco la hemorragia, pero la bala seguía dentro. Orlando solo pensó en una chica, ella podía sacarle la bala.
—Sé quién puede sacarle la bala. — la voz de Orlando, captó la atención de todos.
—¿Quién? — preguntó Mariano.
—Se llama Alessandra, trabaja para mí. — respondió.
—¿Una puta? ¿Una puta le sacará la bala? — ese comentario no le gustó a Orlando, que se haya referido a ella de esa manera le molestó.
—No es puta, es camarera. — corrigió.