El odio entre Elena y el rey era evidente, y la conversación no hacía más que sumergirla en una atmósfera cargada de resentimiento. Pero Elena, sin dejarse intimidar, mantuvo su postura, sin dar paso al miedo ni a la frustración que comenzaba a formarse en su interior.
—¿Que acabas de decir padre?—la indignación invadió a Hades, mientras intenta contener su ira, su hermano que está casado con dos mujeres no objeto para que Elena sea la tercera más bien pudo notar una sonrrisa desagradable como