Layla avanza un paso, con su paciencia finalmente agotada.
—Hades, no seas idiota. Esto no se trata solo de ti. Si sigues desafiando a Padre, las consecuencias no serán solo para ti.
—No me importa lo que signifique para él —respondió Hades, apartando la mano de Kalid con un movimiento brusco—. Ya no soy parte de este juego.
Elena apretó la mano de Hades, sintiendo cómo su frustración crecía. Finalmente, decidió intervenir, con su voz temblando ligeramente pero llena de valentía.
—¿Por qué no l