—Mañana en la noche iré a casa con Hades—respondió Elena, con un nuevo aire de confianza—. No podemos retrasarlo más.
—Y conmigo...no pienso dejar a mi primo ir solo, el rey me mataría.
Mientras todos comenzaban a planificar los detalles del viaje, Hades tomó la mano de Elena y la apretó suavemente, como un símbolo de que estaría a su lado, sin importar lo que sucediera.
Los tres hermanos de Elena se retiraron del apartamento tras una larga discusión sobre los detalles de la visita al palacio.