Capítulo 66. Un hombre peligroso.
Ader se pasó la mano por la cabeza en un gesto de preocupación, no había salido de la oficina poniendo en orden algunos asuntos de la empresa y de su padre. Esas semanas habían sido las más duras para él, entre la muerte de su padre, las auditorías, fiscalizaciones por parte de organismos del estado para determinar si su empresa estaba involucrada en las irregularidades que había cometido su progenitor,
Por eso, a pesar de haberse llevado a su hijo y a Aimé, no había compartido con ellos, ni si