Capítulo 19. ¿Una broma de mal gusto?
Emma se emocionó y corrió hacia su abuelo, ambos se encontraron en un efusivo abrazo, se abrazaron con fuerza., mientras lágrimas de emoción corrían por su rostro, era un encuentro inesperado que llenó de alegría el corazón de la joven.
—Abuelo, no puedo creer que estés aquí —dijo Emma, con lágrimas de felicidad en los ojos—. Pensé que nunca más volvería a verte. Te llamaba y nunca estabas disponible, siempre me decían que no estabas, que andabas de viaje —articuló con una mirada de tristeza e