Capítulo 12. Planes al descubierto.
Al otro lado de la línea, una gran sonrisa se dibujó en el rostro de su compañero y amigo.
“Ya sabíamos nosotros que no podías haber muerto, Conrado estaba enviando a Loras para que viajara a los Estados Unidos e investigara tu accidente, dijo que tú no eras un hombre descuidado, que pudiera resbalarse accidentalmente y romperse el cuello y tampoco eras de los qué te rendías”.
—Y así es, intentaron asesinarme, y creo que fue mi esposa, por eso tengo que seguir haciéndoles creer a todos que estoy