Gabriel entró a su habitación y su madre lo acompañó en todo momento. Esa noche le habló de cómo se sentía y los pasos agigantados que había dado después de aquella noche fatídica. Le habló sobre el cuaderno, los consejos que Laura cada día le brindaba y lo mucho que lo habían ayudado.
—Siempre te he repetido que necesitas la compañía de una mujer y con Laura solo te estás refugiando y sabes que eso no está bien, hijo.
—¿Por qué no está bien?
—Porque es una empleada y no está a la altura del ho