Ivette Russell
René se despojó de cada una de sus prendas antes de entrar al agua conmigo. La calidez de su cuerpo contra mi espalda, me hizo sentir reconfortada.
Sus mansos subían y bajaban en movimientos suaves a través de mis brazos.
—¿Julius estará bien? —pregunté, después de mucho tiempo de absoluto silencio.
—Si. No debes preocuparte por eso hoy.
Su barba raspaba sutilmente mi mejilla.
—Eres un gran amigo, René.
Hasta ahora, desconocía los detalles del hecho. Y cómo a él no le ha nacido c