Mundo ficciónIniciar sesión—No te vayas mi niño, no podemos hacerle un desaire a la señorita Krystle —dice la madre.
En el momento que la madre habla dirijo mi mirada hacia la de Elliott y puedo observar cómo su cuerpo se tensa y las gotas de sudor se deslizan por su cara. A lo lejos puedo escuchar las voces de Hunter y de Edgar, y es ahí donde Elliott se descontrola y yo disfruto de su desesperación.
—Por favor —dice por lo bajo.
¡Es







