Mundo ficciónIniciar sesiónEnrolló el vestido de seda y se sentó sobre mí, metió su lengua sin avisar.
—Pégame—, pidió, mordiéndome el labio y frotando su coño contra la tela de mis pantalones.
Me lamió y me mordió la oreja, y fue en ese preciso instante que se me vino la imagen de Krystle. Me quité la corbata, y me levanté, deslizando a Karina en el suelo. Le di la vuelta. Sonrió, lamiéndose







