El día domingo llegó rápido.
Ariel y Jesse estaban preparados para hablar.
El almuerzo familiar pasó sin problemas, después se fueron al jardín a tomar el té junto con el postre.
Jesse quería hablar primero, pero Ariel le sujetó la mano para darle la señal que él tomaría la palabra.
- Señora York, queremos hablar con usted.- comenzó Ariel.
- ¿ Qué sería?-
Samanta tomó asiento al lado de su madre atenta a las siguientes palabras del joven doctor.
- Jesse y yo tomamos la decisión de casarnos.-