Llevaba tiempo pensando en hacer eso, pero no sabía si Emily estaba preparada para tener sexo anal.
Para mí suerte ella estaba tan excitada y predispuesta que hoy no podía dejarlo pasar.
Me sentía pleno, y sabía que ella lo había disfrutado tanto como yo.
Sus jadeos todavía resonaban en mi mente. Pero ahora mismo tenía que centrarme en mi objetivo y que nada ni nadie me pudiese distraer.
Tenía que dar caza a esa loba y hacerle pagar con sangre todo el mal que había causado.
No tenía muc