91. Eres culpable
MARTHA
Despertar de esta manera con Gio era algo que no me esperaba, una parte de mi mente se apagó ayer y se encendió una antorcha de pura necesidad, no estaba en mí pedirle nada, lo hice casi de manera inconsciente como si un lado primitivo de mi cerebro se hubiera hecho cargo y vaya que lo disfrute.
Dios mio, ese hombre era puro fuego, ¿y la manera en la que me cuidó? sí, me tenía de un ala, las mariposas en mi estómago comenzaron a revolotear como si de un enjambre de abejas se tratara, y y