Dos semanas después - Mansión Ocampo
Max estaba sentado en el sofá de la sala. Todavía moviéndose con cuidado. La herida sanaba bien pero aún le dolía cuando hacía movimientos bruscos.
Anabela entraba con una bandeja. Té y galletas.
—Te dije que yo podía traerlo —protestó Max.
—Y yo te dije que guardes reposo. El doctor fue claro. Cuatro semanas mínimo antes de actividad normal.
—Estoy bien. Es solo una herida superficial.
—Te dispararon. Y casi te ahogas. No es "solo" nada.
Max suspiró pero so