Capítulo 95.
Tic, tic, tic, tic.
El sonido constante llega a los oídos de Aitana de forma contundente, incomodándola.
— ¿Qué es eso? ¿En dónde estoy?
Los ojos de ella se abren y la luz tan clara la molesta de forma contundente que los tiene que volver a cerrar.
La luz era como pedazos de cristal en sus ojos.
Aunque una sombra extraña se queda ahí, eso, justo frente a sus ojos.
— ¿Qué? ¿Quién?
Su cuerpo se eriza, su mente se aclara y todos los puntos se unen.
Su respiración se vuelve rápida y ágil… y el tinti