Capítulo 74.
León mira la confianza y la dedicación en los ojos de Lore.
Sin más, solamente asiente, a pesar de no desear darle tanto poder a una jovencita.
Lore respira de forma profunda, encontrándose en el vacío.
Cada paso, cada nueva roca agarrada representaba un riesgo de desequilibrio para el auto que se encontraba en una pequeña cuenca.
Bajó otro paso y luego no más.
Sin dedicaciones, sin contemplaciones.
Sintiendo el aire frio calar en su piel, casi como si la cortara.
El aire se atascaba en sus pulmones como filosos clavos.
En el momento en el que llega a la altura del auto, se encuentra con Aitana con la cabeza sangrando de forma inminente.
—Amiga, amiga, amiga, despierta, por favor.
Ella extiende su mano pero solo tocar su espalda provoca que ese movimiento leve y cuidadoso moviera dos rocas y comenzaran a caer…
Pas Pas Pas
Se escuchaba cada uno de los impactos de éstas.
Lore aleja su mano y cierra los ojos para controlar su respiración.
En ese momento se da cuenta que no solo está sang