Capítulo 73.
En medio de la huida, Santiago va avanzando en una calle de terracería.
— ¿A dónde vamos? —cuestiona Aitana de forma contundente.
Se encontraba en el lado del copiloto, pero no podía moverse demasiado con las manos atadas detrás y el cinturón de seguridad inmovilizándola.
— Simplemente vamos a irnos. Tengo todo planeado mi mochila está atrás y ahí está lo necesario.
“Debo encontrar donde ponerla… “Piensa Santiago apretando cada vez más el volante del auto “ella… me complementará… Seremos como antes de la presencia del bastardo”
Aitana aún tiene los ojos irritados por el humo y su garganta había comenzado a cerrarse, la piel de sus muñecas ardía implacable, cada salto del auto solo empeoraba el dolor, lanzando estocadas en todo su cuerpo.
Lo único que tenía claro era que se tenía que alejar de ahí.
Aitana siente cómo el control va desapareciendo y el raciocinio también.
—Escucha, tenemos que estar centrados, Santiago. Tenemos que ser un equipo. Dime, ¿qué es lo que planeas? ¿Qué es lo