Capítulo 71.
El aire parecía no dispersarse.
Eugenio retira su mano de la espalda de la morena y toma el brazo de forma delicada el de Valeria.
— Acompáñame — susurra al mismo tiempo que ella se concentra en todo momento en no tropezar, no dejar ver sus nervios y la dificultad que tenía para poder respirar de forma regular.
“Necesito encontrar una estrategia, encontrar la forma de extraer información” piensa ella con cada uno de sus pasos.
En este momento, ni siquiera la inmensidad del lugar podía jalar la atención de la mente de Valeria.
Eugenio se detiene y ella también, en ese instante él abre una puerta para mostrarle una enorme habitación decorada en tonos beige, azul pastel y un toque de dorado, sus colores favoritos.
El desconcierto atraviesa por completo a la morena y un jadeo se queda atorado en su garganta.
— Pero ¿cómo…— cuestiona ella al mismo tiempo que entra a la habitación.
— Este será tu lugar— declara Eugenio de forma fría y apagada— no te preocupes aquí solamente estarás tú.
V