Capítulo 70.
Al mismo tiempo que todos los reporteros se encuentran concentrados en el doctor Montenegro.
A un costado Bea suspira con actitud inquieta nerviosa pero sobre todo con el deseo de morderse las uñas de las manos.
— No debiste, no tenías que hacerlo— susurra Damián colocándose a un lado de ella de forma protectora y manteniéndose entre el doctor Montenegro y Bea.
— Con su nombre en cada uno de los artículos absolutamente nadie dudará de nuestro propósito, esto es una declaración innegable de todo.
— Pero sabemos que…— Damián observa a Bea completamente inquieta y fuera de sí.
— No digas nada— lo interrumpe Bea de forma contundente— estando él cerca, no pienses fuera del marco no muestres tus sentimientos, no lo dejes entrar a tu cabeza.
Bea contiene la respiración unos segundos para después soltar el aire poco a poco.
Damián suspira de forma profunda y asiente para después observar cómo absolutamente todos se encuentran anonadados por la presencia cautivadora del doctor Montenegro.
—