Capítulo 55.
— Eres un maldito ingrato, estúpido y bueno para nada.— Declara Roel Moreno.
Sus palabras eran una sentencia, una declaración jurada de lo que pensaba de él.
Santiago aprieta las manos.
— Eres un cerdo, maldito vulgar, habiendo tantas mujeres, ¡te metes y deshonras a la única que representa nuestra honorable familia ante el mundo!— Grita.
Los hombros de Santiago se encojen discretamente.
— No, eso no te lo perdonaré. Has hecho un cochinero y dañado mi honor, ¡mi apellido!— Grita Roel.
¡Pas!
Al mismo tiempo que de forma contundente le estampa la botella en uno de los brazos de Santiago, provocando una cortada profunda.
— ¡Aghh!
Santiago extiende su mano para cubrir la cortada.
— Padre, yo lo lamento.
— No, no, no lo lamentas todavía— susurra Roel.— Vas a pagar… Vas a pagar por haberme avergonzado en público y en privado. ¿Que no tienes límites?
Santiago mantiene la cabeza agachada y se resiste a contestar.
Era la única forma de mantener controlado el odio y la furia de su padre.
Lo