Capítulo 54.
Ahí en medio de la calle el aire se enfría al punto de congelar la sangre en sus venas.
La rubia se gira para encontrarse de frente con Santiago.
Lejos de lo que había visto tiempo atrás, frente a Aitana se encontraba un Santiago mas delgado y con ojeras poco marcadas
— Necesito que dejes de huir de mí.— La frase firme llegó como una orden no como una solicitud.
— ¿Cómo? — Cuestiona la rubia sin poder comprender.
— Sí, necesito que regreses…— Santiago traga saliva—… mi amor.
Aitana se impacta ante las palabras, la frase, la dulzura de la voz de ese hombre que realmente jamás había conocido.
— ¿De qué hablas, Santiago? ¿De qué hablas? No…
— Te perdono. — Declara el hombre interrumpiéndola.— Te perdono por atacarme… Te perdono por…— en ese momento, Santiago jadea como si estuviera conteniendo el llanto.— Por engañarme… Por traicionarme…
— Pero…— Aitana se encuentra en shock.
— Por menospreciarme. — La interrumpe él de nuevo.
Sin embargo, en ese instante Aitana descubre perfectamente