Capítulo 38.
En la entrada de la comisaría Lore va caminando decidida a tener un día maravilloso.
— Lore, te habla el comandante. —Le susurra uno de sus compañeros.
— ¿a mí?
— Sí, dijo que tenías que ir de forma inmediata.
En ese momento, ella asiente y entra a la oficina de forma respetuosa.
— Comandante, buenos días. ¿Tenía algo que comentarme?
— Por supuesto— declara el hombre fuerte e imponente en el lugar al mismo tiempo que camina en dirección a su silla. — Lore. Detente.
Ordena el comandante al mismo tiempo que mira que ella trata de sentarse.
— ¿Qué pasó ahora nos volvemos fit al no sentarnos? — Lore siempre había ido muy relajada con su jefe y en ocasiones le gustaba hacer comentarios para cortar tensión.
Este era un momento de esos.
Pero… El rostro del comandante no cambia.
Lore comprende que no son buenas noticias.
— Oh, por supuesto, dígame señor.— Su voz se vuelve seria.
— Quiero pedírtelo de frente. Solamente quiero solicitarte tu arma y tu placa, por favor.
La morena se siente con