Capítulo 21.
Lore corre desesperada al mismo tiempo que coloca ambas manos en la herida.
— No, no, no… debes sangrar, no. ¿Por qué? ¿En qué momento te hirieron?
La mujer fría y controlada… la misma que siempre interrumpía con comentarios inapropiados ahora estaba aterrada y con el rostro lleno de lágrimas incontrolables como un par de cascadas.
— Tranquila, tranquila— susurra él, al mismo tiempo que se deja caer en uno de los árboles y se resbala hasta el suelo.— Mínimo, ya se que te encuentras segura.
—