Capítulo 18.
Mientras tanto, Damián se mantiene como león enjaulado, caminando de un lado a otro en la habitación.
En esa enorme habitación que estaba llena de recuerdos, amargos, traiciones y sobre todo delicioso sexo que había compartido con Lore y que no podía sacar de su cabeza.
El aroma característica de Lore aun bailaba en el aire, encerrando las pruebas de una pasión que se había negado durante demasiado tiempo.
Las sábanas revueltas y un sillón en el que la había hecho gritar con desesperación.
“No,