Capítulo 124.
— Abrase visto… Una puta amenazando a un empresario.— Dice González resistiéndose a aceptar su error.— No eres la cabeza de nada, solo eres el capricho de un hombre en coma.
En ese momento, Aitana de forma discreta presiona un botón. Mantuvo la mirada fija en González, viendo cómo las venas de su cuello se hinchaban de rabia.
Solamente era cuestión de esperar unos cuantos segundos y para eso ella mantendría su atención fija sobre sí misma.
— ¿Bien? Entonces, si no soy la cabeza del consorcio, qu