[Punto de vista de Aurora]
Tres golpes fuertes en mi puerta rompieron la quietud de la mañana.
Me quedé paralizada, con el cepillo suspendido a media pasada. Mis dedos se apretaron alrededor del mango y luego se aflojaron. Ya sé lo que vendrá después.
Acabo de regresar de la mazmorra después de que mi padre le rogara a Mabel que me mantuviera alejada de su vida y no volviera a aparecer por la manada.
Tuve problemas con los guardias. Suplicaron que me dieran una audiencia para ver a Mabel, pero