[Punto de vista de Aurora]
Me quedé paralizada justo después de pasar la puerta. Seraphina yacía despatarrada en el sofá de la sala como si fuera solo suya. Un brazo descansaba perezosamente sobre el respaldo, con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos. Cuencos de bocadillos la rodeaban como ofrendas, dulces, salados, coloridos. No levantó la vista cuando entré.
Me temblaban las rodillas, no lo suficiente como para que nadie lo notara, pero sí lo suficiente como para que las hubiera bl