[POV DE AURORA]
Dentro del lujoso camerino, mis manos temblaban tan violentamente que apenas podía alisar la tela de mi vestido. El espejo reflejaba a una chica con el vestido más impresionante y etéreo que jamás había visto, pero todo lo que podía ver era a la marginada aterrorizada que solía esconderse en las sombras.
—¿Y si me odian? —jadeé, dándome la vuelta para enfrentar a Nina y Amelia. Mi pecho subía y bajaba en respiraciones rápidas y llenas de pánico—. ¿Y si la manada me mira y sol